jueves, 24 de octubre de 2013

Experiencia Mª Rosario



Mi tercera experiencia en África ha estado marcada por sensaciones y contrastes. Ha llegado el momento de revivir situaciones, de guardar recuerdos e identificar sensaciones, ésas que me ayudarán a descubrir lo que he sentido.
Durante mi estancia en Ruai he podido compartir mi tiempo de trabajo con los niños de la escuela y con un grupo de madres solteras.

Con los niños disfruté realizando actividades manuales, cantando canciones y bailando. Nunca me deja de sorprender su alegría por descubrir y realizar algo nuevo por pequeño que sea, su constante sonrisa y su enorme gratitud. Ellos consiguieron que recordara con emoción mi primer viaje.
Alegría y dulzura es lo que sentí cuando pude comprobar cómo gracias al proyecto de apadrinamiento que lleva a cabo Ameafrica, esos 12 niños tienen la oportunidad de tener una educación y una comida diaria. Gracias a ese granito de arena esos niños podrán tener un futuro mejor. Basta una de sus sonrisas para ver su agradecimiento.


Con el grupo de madres solteras tuve la oportunidad de enseñarles bolillos. Durante dos semanas, las cinco mujeres, pudieron aprender los puntos básicos, hacer marcadores de libros y pulseras de bolillos. Todo ello con el objetivo que les pueda ayudar en un futuro a mejorar las labores que realizan este grupo de madres solteras.
Con ellas he sentido un cúmulo de sensaciones. Sorpresa por tener la sensación que el tiempo se había detenido, sólo necesitaron un par de clases para recordar lo aprendido. Alegría y gratitud por descubrir cómo el material continuaba guardado esperando volver a ser utilizado y valorar lo desconocido. Respeto hacia las cinco mujeres que durante dos semanas asistieron diariamente a las clases, agradecer el sacrificio por su asistencia a clase, ya que muchas de ellas necesitaban de ese tiempo para trabajar.

Pero este ha sido un viaje de contrastes. Alegría por encontrarme con gente conocida y hacer nuevos amigos y emoción por descubrir realidades difíciles.

Gratitud y emoción es lo que sentí cuando la gente de Ruai nos obsequió con sus mejores frutas y productos. En ellos vi el valor de la amistad, la hospitalidad, la entrega absoluta…., dar lo mejor que tienen sin esperar nada a cambio.


Emoción es volver a visitar a los niños enfermos de sida. Admirable es el trabajo realizado por su directora. Como admirable es sacar adelante a 41 niños con sus problemas y enfermedades. En ella vi la lucha y la entrega de una madre por sacar a sus hijos adelante. Y emoción es ver el trabajo en los invernaderos, ver el fruto del trabajo bien hecho.

Ternura, pobreza, emoción al límite.., me estremeció la visita al orfanato de niños discapacitados. Niños donde sus vidas difíciles por naturaleza, aún se dificulta más naciendo en ese lugar. Niños con precariedad en sus necesidades básicas, rechazados por sus familias, ausentes de la realidad en la que les ha tocado vivir. La inocencia reflejada en sus ojos…y su situación precaria…te provoca ternura. Valentía es lo que transmite su directora, demostrando que haber nacido diferente no impide luchar duro por cambiar la vida de esos niños que un día fueron abandonados. Admirable es ver el resultado de sus trabajos, salvamanteles y pulseras, cuyos beneficios de las ventas les ayudan a subsistir. Nuestra visita y ayuda fue un pequeño soplo de aire fresco en una situación límite. Después de visitarlos sólo puedes dar gracias a Dios.

Cada situación vivida, por insignificante que sea, ha sido un aprendizaje enriquecedor. Han pasado cinco años desde que naciera el proyecto de Ameafrica. Durante todo este tiempo hemos tenido la oportunidad de aportar nuestro granito de arena a las personas necesitadas. Gracias a que un día descubrí y conocí África, hoy formo parte de ella. Gracias.
Reacciones:

1 comentario :

  1. IM PRE SIO NAN TE!!! Admiro vuestra valentía y vuestro coraje y vuestras ganas de ofrecer vuestra vida a los demás. Un beset germaneta. Te vullc.

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