martes, 29 de octubre de 2013

Experiencia de Lorena Grifo en Ruai (Kenia)


La vuelta a Ruai siempre da un aire fresco a mi vida.
Pese a ser la cuarta vez que visito Ruai cada experiencia, cada vivencia es diferente y humanamente enriquecedora.
Como cada año me he dedicado a enseñar a los niños de la escuela St. Joseph Freinademetz a realizar actividades manuales, lo que aquí entendemos por hacer plástica. Hemos hecho muchas cosas: flores, collares, pulseras,… todo con material que trajimos desde España en nuestras maletas.
Nos dimos cuenta que algo que les cuesta hacer es doblar hojas de papel para crear un objeto. Por ello, este año hicimos un sombrero con hojas de papel de periódico, pero lo que les gustó mucho fue hacer el barco de papel. Primero lo hicimos nosotras y cuando salió el barco, se quedaron todos con la boca abierta. Para ellos era como si hubiéramos hecho magia. La última actividad con ellos fue realizar globoflexia, que consistió en hacer sombreros y espadas con globos de colores. También fue una de las actividades que les gustó mucho.
Este año sólo estuve 2 semanas, pero fueron muy intensas. Como he dicho anteriormente cada año te llevas una experiencia nueva, diferente, pero lo que de verdad no cambia es la gente. Ruai está rodeada de gente amable, cálida y acogedora que hace que nos sintamos en casa.
Ellos nos agradecen infinitamente que vayamos a Ruai para ayudarles, pero somos nosotros los que de verdad les damos las gracias por darnos aquello que no les sobra.
Ellos hacen que aprendamos a ser humildes, a no ser egoístas, a apreciar el bien que tenemos, te enseñan a pensar en lo humano y a dejar de lado lo material,… Y ante todo y sobre todo, nos enseñan a profundizar más a vivir como cristianos.

¡Muchas gracias! Asante sana!
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