miércoles, 27 de marzo de 2013

MISIONERA SIN SALIR DE SU TIERRA


Misionera sin salir de su tierra. Así le llama D. Francisco Martín Hernández en su biografía “Historia de una vida sin historia”  Realmente  Mª Teresa fue así, desde pequeña, a los 14 años ya vivía ese espíritu misionero que le llevó a perdonar a quien había matado a su padre, durante la guerra civil española y le anunció el mensaje de Jesús, de tal forma que salió el preso mostrando un crucifijo y pidiendo perdón públicamente a todos y de forma especial a Paquita, que era su nombre antes de ser religiosa.


¿Qué decir de su estilo misionero en el Hospital de Villarreal y después en el Hospital de la Magdalena de Castellón? Tenía locura por las misiones, los misioneros. Rezar y hacer que se interesasen por ellos a todos los que tenía a su alrededor. Mandarles a diario paquetes de ropa, medicinas, sellos, libros, revistas, la hucha del negrito… Tal cosa no se había visto nunca en el Sanatorio.
Su espíritu misionero lo tenía bien cimentado y así lo vivió allá donde estaba. Podemos decir, escuchando a los testigos que vivieron con Mª Teresa, que su vida fue una verdadera misión e hizo que los enfermos vivierán sus dolores con esa dimensión de ofrecerlos por los misioneros de ahí “camas misioneras” como  llamaba ella a los que ofrecían su dolores por las misiones. Así ayudaba a todos los enfermos y sanos a vivir cada día sus dolores o sufrimientos por los misioneros.
Una llamada a cada uno de nosotros a vivir desde nuestra propia realidad la voluntad de Dios y saber ofrecer con generosidad nuestros dolores  y alegrías por otras personas que están dando su vida para extender  el mensaje de Jesús.
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