lunes, 25 de enero de 2016

Juan Albiol y Mª Amparo Enrique, familia misionera en Chile

“La misericordia se va aprendiendo”

Juan y Mª Amparo educan y transmiten la fe a sus hijos en un contexto particular. Desde 2007 viven como familia misionera del Camino Neocatecumenal en Concepción, 400 km al sur de Santiago, la capital de Chile. La sencillez, el trabajo pastoral, el testimonio, la dependencia de la Providencia son el marco en el que sus gemelos de 11 años aprenden y ejercen la misericordia.


-        
             ¿Cómo se educan los hijos en la misericordia?
-          Los padres ejercen la misericordia con los hijos, fundamentalmente, con la corrección, que no quiere decir dar un cachete. Así les muestran el amor quetienen con ellos, en especial mientras los niños están en una etapa de formación.Otra forma es a través del amor y el perdón. Cuando los hijos piden perdón por algo que han hecho mal, veo que ahí también nace la misericordia. Y si yo les he pedido perdón, veo cómo han tenido misericordia conmigo. Eso es importante: pedirnos perdón en la familia, en el matrimonio, porque es decir que hay otra oportunidad para volver a comenzar.
-          ¿Cuál es el origen de esta dinámica educativa?
-          La misericordia es algo que se va aprendiendo. A nosotros, como padres, nos ha ayudado mucho experimentar la misericordia que Dios ha tenido con nosotros. Con los hijos a menudo estamos corrigiendo lo mismo; igual Dios con nosotros: nuestros pecados son prácticamente siempre los mismos, y Dios nos muestra su misericordia yamor. En la medida que lo experimentemos, lo podremos transmitir a los hijos.
-          En vuestra misión de evangelización en Chile, anunciáis la misericordia a gente con muchas dificultades. ¿Cómo la acogen?
-          Una vez fuimos a visitar casa por casa para invitar a las catequesis de adultos. En una de ellas, un  hombre empezó echar sapos y culebras hacia el párroco. Pero frente al rechazo, lo único que uno puede hacer es amar. Poco tiempo después se hizo una procesión que pasó por ahí. ¡Cuál fue nuestra sorpresa cuando vimos que el vecino había salido! Pensamos que es porque se sintió amado.
-          Amor y misericordia es el rostro de Dios.
-          Anunciar el amor de Dios es otra forma de misericordia. Hay sufrimientos que no puedes paliar con cosas materiales; a menudo podemos pensar que desprenderse de algo es hacer misericordia, pero muchas veces basta con una palabra de ánimo, sobretodo cuando uno no tiene donde mirar. Y allí eso se experimenta mucho: Hay tantísima necesidad del anuncio de la Buena Noticia porque el sufrimiento viene por la falta del amor de Dios, y no de falta de bienes materiales.


Reacciones:

0 comentarios :

Publicar un comentario

Te pedimos que seas respetuoso con el comentario