lunes, 20 de julio de 2015

Artículo Francisco Javier Abril (Misionero en Burkina-Faso)

        


        P. Francisco Javier ABRIL OCD
          Misionero en Burkina Faso
* P. Francisco Javier , háblanos de vuestra Misión en Burkina Faso.
Aquí en CS estamos acostumbrados a oír hablar de la Misión de Safané, puesto que fueron los sacerdotes de nuestra diócesis de Segorbe-Castelló, junto con los de Albacete quienes animaron esta parroquia en Burkina Faso. Pero nosotros los Carmelitas Descalzos estamos también presentes en esas tierras de Burkina Faso desde el año 1992, más concretamente en Dédougou, que es capital de región y de diócesis, a 240 km de la capital y a 60 km de la parroquia de Safané. Actualmente yo soy el único religioso español, los otros son todos autóctonos: burkinabés, marfileños y togoleses.
Además de la misión de Dédougou, hemos abierto más tarde otras dos presencias en esta zona de Africa, en Abidjan (Costa de Marfil) y en Lomé (Togo), casas de formación de los carmelitas, teologado y postulantado respectivamente.
Nuestra convento de Dédougou es el noviciado y el aspirantado, donde jóvenes de estos países del Africa Occidental francófona vienen para la iniciación en la vida religiosa - carmelitana. Este año hemos tenido 4 aspirantes, dos burkinabés y dos togoleses y cinco novicios, un burkinabé, un marfileño y tres togoleses. Dios mediante entrarán pronto más jóvenes, algunos de nuestra parroquia de Dédougou. 4 religiosos carmelitas formamos la comunidad formativa: dos burkinabés, un togolés y yo.
               
          Promoción 2015 de jóvenes aspirantes y novicios carmelitas con Francisco Javier
Tenemos también a nuestro cargo  la segunda parroquia de Dédougou, llamada de la Santísima Trinidad, eregida el 14 de diciembre del 2002, ubicada à 1 km de nuestro convento, cuyo territorio abarca tres barrios de la ciudad y 13 poblados, el más lejano a 35 km de la ciudad. Podemos decir que nuestra parroquia de los carmelitas abarca más o menos la mitad de la diócesis de Segorbe-Castelló. Una comunidad cristiana muy viva, con dos realidades distintas, la pastoral en la ciudad y la del sector rural.
En la sede de la parroquia (la ciudad) tenemos un buen grupo de laicos comprometidos, unos 200 cristianos, jóvenes y adultos, que animan los grupos de catecúmenos adultos, jóvenes y niños y la liturgia (proclamación de la Palabra,  el canto en las dos corales, servicio de orden, monaguillos) y varios movimientos de jóvenes y de adultos que congregan bastantes cristianos a los que acompañamos con diversas formaciones e iniciamos a la vida de oración. La eucaristía dominical, bien preparada y animada - sólo hacemos una el domingo -  reúne unos 1.500 cristianos que llenan la gran iglesia y la plazuela de la parroquia, adultos y numerosos jóvenes y niños.
En el sector rural, tenemos cada segundo domingo de mes, el gran encuentro mensual de todos los cristianos, con la celebración de la eucaristía en nuestro centro rural parroquial "An Ba Maria Senu" (en lengua julà, que quiere decir, "María Nuestra Madre") ubicado en el poblado más céntrico, Oulani. En este centro, que es también santuario mariano y lugar de peregrinación, se organizan todo tipo de formaciones para los cristianos de nuestros poblados y también para grupos, sobre todo de jóvenes, que vienen de la ciudad para vivir unos días de retiro y de formación. También visitamos cada uno de los poblados, frecuentemente acompañados de grupos de jóvenes de la sede de la parroquia, organizando pequeñas evangelizaciones con estas gentes sencillas.
El anuncio de Jésus y de su Evangelio que nos salva y que es lo único que da verdaderamente sentido a la vida de las personas, tiene grandes desafíos en Africa, como aquí en Occidente, pero lo resumo desde mi pequeña experiencia de estos años intensos, diciendo que la Nueva Evangelización a la que estamos todos llamados, pasa por el encuentro con Jésus y la vivencia de su Palabra en lo concreto de nuestra existencia compartida con los demás, con los que están cerca y también - de una forma u otra - con los alejados. 
* Cuéntanos ahora tu experiencia misionera.
Cuando yo estaba acabando mis estudios en Roma, nuestro superior provincial nos lanzó la invitación a apuntarnos a esta aventura misionera en Africa y más concretamente en nuestra misión de Dédougou. Tras mi ordenación sacerdotal en 1995 en Castellón y un año de preparación, llegué a Burkina Faso en octubre de 1996 - providencialmente al inicio del 1º Centenario de la muerte de santa Teresa del Niño Jesús, carmelita y patrona de las Misiones junto con san Francisco Javier - con el deseo y la alegría de poder vivir cada vez más el seguimiento de Jesús, en comunión con mis hermanos carmelitas y con todos estos cristianos y estas gentes.
Doy gracias al Señor por esta experiencia durante estos casi 20 años en la que he podido "percibir" su amor, su bendición y su gracia, podiendo testimoniar de lo mucho que he recibido de estas gentes y de todo lo compartido con mis hermanos carmelitas. Esta "alegría del Evangelio" la experimento y la vivo como un Don, en mi encuentro con el Señor en la oración y en mi vida compartida con los demás.

                      Visita de la reliquia del bastón de Santa Teresa de Jesús  a la parroquia
   de los Carmelitas  Descalzos de Dédougou, en el marco del 5º Centenario de su Nacimiento




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