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ENCUENTRO MISIONERO DE JÓVENES 2023

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JORNADA INFANCIA MISIONERA 2023

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miércoles, 18 de abril de 2018

Vocaciones Nativas: relevo de los misioneros


Las vocaciones nativas son los jóvenes que son llamados al sacerdocio o a la vida consagrada en los territorios de misión.

Estos jóvenes han recibido el Evangelio de la mano de los misioneros. Los misioneros siembran la semilla de Evangelio en los países de misión y fruto de su trabajo la fe arraiga en los pueblos y las culturas de los países de misión.
Muchos jóvenes en las misiones han recibido la llamada del Señor al sacerdocio y a la vida consagra y han respondido "sí" para consagrase al Señor y ser el relevo los pastores que guían a sus pueblos.
Las vocaciones nativas representan el futuro de la Iglesia en las misiones. Son muy importantes para las iglesias locales y su número en los territorios de misión de África, América y Asia aumenta cada día.
En muchas ocasiones estas vocaciones carecen de recursos económicos para completar su formación como seminaristas o religiosos y religiosas. La Jornada de Vocaciones Nativas, organizada por la Obra de San Pedro Apóstol, está dedicada a la oración y la cooperación con estas vocaciones en las misiones.
Más información en qué es la Jornada de Vocaciones Nativas y en la página de ayudas y proyectos para las Vocaciones Nativas

lunes, 16 de abril de 2018

Crecimiento de las Vocaciones Nativas en los territorios de misión


El número de vocaciones que nacen en las misiones se ha multiplicado. Por poner un ejemplo, el número de sacerdotes nativos ha pasado de 46.932 a 88.138 en los últimos 30 años. Prácticamente se han duplicado, según los datos ofrecidos por Anuario Estadístico de la Iglesia Católica 2015 y Guía de las misiones católicas 1989, 2005 y 2014.
África y Asia tienen una gran cantidad de vocaciones sacerdotales. Si analizamos el número de seminaristas por millón de católicos, se nota que las vocaciones son más comunes en Asia (con 245,7 seminaristas por un millón de católicos) y en África (con 130,6). Europa (con 65,0) y América (con 53,6) ocupan los últimos puestos.
Los sacerdotes nativos atienden al doble de personas que la media universal. En las misiones, hay 38.126,11 habitantes por sacerdote, más del doble que la media universal (17.439,76 habitantes por sacerdote).
Estos datos demuestran la importancia de las vocaciones nativas para las iglesias locales. Su presencia es apremiante porque en la actualidad un sacerdote en las misiones atiende al doble de personas que la media universal.  
La Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas, que celebraremos el próximo 22 de abril, es una ocasión para apoyar con la oración y la cooperación a estas jóvenes vocaciones que muy a menudo tienen serias dificultades para seguir adelante en su formación por problemas económicos.
Más información sobre la Jornada de Vocaciones Nativas y cómo ayudar a las vocaciones nativas con donativos y becas de estudio.




domingo, 15 de abril de 2018

22 de abril Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y Vocaciones Nativas


La Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y Vocaciones Nativas es un día para invitar a las comunidades cristianas a orar para que la llamada del Señor resuene en el corazón de los fieles, de modo que cada uno, según su vocación, responda con generosidad.
El lema “Tienes una llamada. Responde” es una frase cotidiana en nuestras vidas que se convierte en toque de atención para salir del encierro en nosotros mismos. Necesitamos cortar con un modo de vivir “ruidoso” que nos impone la sociedad y que nos impide percibir la voz de Dios, su llamada personal para cada uno. Esta llamada crucial espera nuestra respuesta para, como dice el Papa, “convertirnos en protagonistas de la historia única y original que Dios quiere escribir con nosotros”.
En las misiones son muchos los jóvenes que han sido llamados al sacerdocio y a la vida consagrada. De una manera especial el 22 de abril con la Jornada de Vocaciones Nativas se pide la oración y la cooperación con estos jóvenes que han "respondido sí a la llamada del Señor". Las vocaciones surgidas en los territorios de misión son un tesoro que corresponde cuidar a toda la Iglesia.
Mañana jueves, 5 de abril, a las 11:00h, la Conferencia Episcopal Española, las Obras Misionales Pontificias y la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) presentarán en la sede de CONFER la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas.
En la web de Vocaciones Nativas: https://www.omp.es/jornada-vocaciones-nativas/ están disponibles todos los materiales para celebrar la Jornada de Vocaciones Nativas y Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.

miércoles, 26 de abril de 2017

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA 54 JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

“Empujados por el Espíritu para la misión”

 
Queridos hermanos y hermanas:

En los años anteriores, hemos tenido la oportunidad de reflexionar sobre dos aspectos de la vocación cristiana: la invitación a “salir de sí mismo”, para escuchar la voz del Señor, y la importancia de la comunidad eclesial como lugar privilegiado en el que la llamada de Dios nace, se alimenta y se manifiesta.
Ahora, con ocasión de la 54 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, quisiera centrarme en la dimensión misionera de la llamada cristiana. Quien se deja atraer por la voz de Dios y se pone en camino para seguir a Jesús, descubre enseguida, dentro de él, un deseo incontenible de llevar la Buena Noticia a los hermanos, a través de la evangelización y el servicio movido por la caridad. Todos los cristianos han sido constituidos misioneros del Evangelio. El discípulo, en efecto, no recibe el don del amor de Dios como un consuelo privado, y no está llamado a anunciarse a sí mismo, ni a velar los intereses de un negocio; simplemente ha sido tocado y trasformado por la alegría de sentirse amado por Dios y no puede guardar esta experiencia solo para sí: “La alegría del Evangelio que llena la vida de la comunidad de los discípulos es una alegría misionera” (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 21).
Por eso, el compromiso misionero no es algo que se añade a la vida cristiana, como si fuese un adorno, sino que, por el contrario, está en el corazón mismo de la fe: la relación con el Señor implica ser enviado al mundo como profeta de su palabra y testigo de su amor.
Aunque experimentemos en nosotros muchas fragilidades y tal vez podamos sentirnos desanimados, debemos alzar la cabeza a Dios, sin dejarnos aplastar por la sensación de incapacidad o ceder al pesimismo, que nos convierte en espectadores pasivos de una vida cansada y rutinaria. No hay lugar para el temor: es Dios mismo el que viene a purificar nuestros “labios impuros”, haciéndonos idóneos para la misión: “Ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado. Entonces escuché la voz del Señor, que decía: «¿A quién enviaré? ¿Y quién irá por nosotros?». Contesté: «Aquí estoy, mándame»” (Is 6,7-8).
Todo discípulo misionero siente en su corazón esta voz divina que lo invita a “pasar” en medio de la gente, como Jesús, “curando y haciendo el bien” a todos (cf. Hch 10,38). En efecto, como ya he recordado en otras ocasiones, todo cristiano, en virtud de su bautismo, es un “cristóforo”, es decir, “portador de Cristo” para los hermanos (cf. Catequesis, 30-1-2016). Esto vale especialmente para los que han sido llamados a una vida de especial consagración y también para los sacerdotes, que con generosidad han respondido “aquí estoy, mándame”. Con renovado entusiasmo misionero, están llamados a salir de los recintos sacros del templo, para dejar que la ternura de Dios se desborde en favor de los hombres (cf. Homilía durante la Santa Misa Crismal, 24-3-2016). La Iglesia tiene necesidad de sacerdotes así: confiados y serenos por haber descubierto el verdadero tesoro, ansiosos de ir a darlo a conocer con alegría a todos (cf. Mt 13,44).
Ciertamente, son muchas las preguntas que se plantean cuando hablamos de la misión cristiana: ¿Qué significa ser misionero del Evangelio? ¿Quién nos da la fuerza y el valor para anunciar? ¿Cuál es la lógica evangélica que inspira la misión? A estos interrogantes podemos responder contemplando tres escenas evangélicas: el comienzo de la misión de Jesús en la sinagoga de Nazaret (cf. Lc 4,16-30), el camino que él hace, ya resucitado, junto a los discípulos de Emaús (cf. Lc 24,13-35), y por último la parábola de la semilla (cf. Mc 4,26-27).

Jesús es ungido y enviado...

Jesús es ungido por el Espíritu y enviado. Ser discípulo misionero significa participar activamente en la misión de Cristo, que Jesús mismo ha descrito en la sinagoga de Nazaret: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor” (Lc 4,18). Esta es también nuestra misión: ser ungidos por el Espíritu e ir hacia los hermanos para anunciar la Palabra, siendo para ellos un instrumento de salvación.

... camina con nosotros...

Jesús camina con nosotros. Ante los interrogantes que brotan del corazón del hombre y ante los retos que plantea la realidad, podemos sentir una sensación de extravío y percibir que nos faltan energías y esperanza. Existe el peligro de que veamos la misión cristiana como una mera utopía irrealizable o, en cualquier caso, como una realidad que supera nuestras fuerzas. Pero si contemplamos a Jesús Resucitado, que camina junto a los discípulos de Emaús (cf. Lc 24,13-15), nuestra confianza puede reavivarse; en esta escena evangélica tenemos una auténtica y propia “liturgia del camino”, que precede a la de la Palabra y a la del Pan partido y nos comunica que, en cada uno de nuestros pasos, Jesús está a nuestro lado. Los dos discípulos, golpeados por el escándalo de la Cruz, están volviendo a su casa recorriendo la vía de la derrota: llevan en el corazón una esperanza rota y un sueño que no se ha realizado. En ellos la alegría del Evangelio ha dejado espacio a la tristeza. ¿Qué hace Jesús? No los juzga, camina con ellos y, en vez de levantar un muro, abre una nueva brecha. Lentamente comienza a trasformar su desánimo, hace que arda su corazón y les abre sus ojos, anunciándoles la Palabra y partiendo el Pan. Del mismo modo, el cristiano no lleva adelante él solo la tarea de la misión, sino que experimenta, también en las fatigas y en las incomprensiones, “que Jesús camina con él, habla con él, respira con él, trabaja con él. Percibe a Jesús vivo con él en medio de la tarea misionera” (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 266).

... y hace germinar la semilla

Jesús hace germinar la semilla. Por último, es importante aprender del Evangelio el estilo del anuncio. Muchas veces sucede que, también con la mejor intención, se acabe cediendo a un cierto afán de poder, al proselitismo o al fanatismo intolerante. Sin embargo, el Evangelio nos invita a rechazar la idolatría del éxito y del poder, la preocupación excesiva por las estructuras, y una cierta ansia que responde más a un espíritu de conquista que de servicio. La semilla del Reino, aunque pequeña, invisible y tal vez insignificante, crece silenciosamente gracias a la obra incesante de Dios: “El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo” (Mc 4,26-27). Esta es nuestra principal confianza: Dios supera nuestras expectativas y nos sorprende con su generosidad, haciendo germinar los frutos de nuestro trabajo más allá de lo que se puede esperar de la eficiencia humana.
Con esta confianza evangélica, nos abrimos a la acción silenciosa del Espíritu, que es el fundamento de la misión. Nunca podrá haber pastoral vocacional, ni misión cristiana, sin la oración asidua y contemplativa. En este sentido, es necesario alimentar la vida cristiana con la escucha de la Palabra de Dios y, sobre todo, cuidar la relación personal con el Señor en la adoración eucarística, “lugar” privilegiado del encuentro con Dios.
Animo con fuerza a vivir esta profunda amistad con el Señor, sobre todo para implorar de Dios nuevas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. El Pueblo de Dios necesita ser guiado por pastores que gasten su vida al servicio del Evangelio. Por eso, pido a las comunidades parroquiales, a las asociaciones y a los numerosos grupos de oración presentes en la Iglesia que, frente a la tentación del desánimo, sigan pidiendo al Señor que mande obreros a su mies y nos dé sacerdotes enamorados del Evangelio, que sepan hacerse prójimos de los hermanos y ser, así, signo vivo del amor misericordioso de Dios.
Queridos hermanos y hermanas, también hoy podemos volver a encontrar el ardor del anuncio y proponer, sobre todo a los jóvenes, el seguimiento de Cristo. Ante la sensación generalizada de una fe cansada o reducida a meros “deberes que cumplir”, nuestros jóvenes tienen el deseo de descubrir el atractivo, siempre actual, de la figura de Jesús, de dejarse interrogar y provocar por sus palabras y por sus gestos y, finalmente, de soñar, gracias a él, con una vida plenamente humana, dichosa de gastarse amando.
María Santísima, Madre de nuestro Salvador, tuvo la audacia de abrazar este sueño de Dios, poniendo su juventud y su entusiasmo en sus manos. Que su intercesión nos obtenga su misma apertura de corazón, la disponibilidad para decir nuestro “aquí estoy” a la llamada del Señor y la alegría de ponernos en camino, como ella (cf. Lc 1,39), para anunciarlo al mundo entero.

Francisco
Vaticano, 27 de noviembre de 2016,
Primer Domingo de Adviento



lunes, 24 de abril de 2017

ORACIÓN VOCACIONES NATIVAS

Padre, quiero abrir mi corazón al mundo,
dar a conocer el tesoro de tu ternura
y anunciar tu alegría a mis hermanos.
“Aquí estoy, envíame”.

Quiero ser “portador de Cristo”,
profeta de tu palabra y testigo de tu amor,
hasta alcanzar los confines de la tierra.
“Aquí estoy, envíame”.

Tú que nos empujas con tu Espíritu
y superas nuestras expectativas,
camina conmigo y sé siempre mi fuerza.
“Aquí estoy, envíame”.

Te lo pido por medio de María,
la Humilde, la Generosa, la Valiente.

Amén.

viernes, 21 de abril de 2017

Lema, cartel y objetivos de las vocaciones nativas

Lema
"Empujados por el Espíritu aquí estoy, envíame" es el lema de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y Vocaciones Nativas que se celebrará el 7 de mayo
“Empujados por el Espíritu...” Así titula el papa Francisco su Mensaje para la 54 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Es el Espíritu el que mueve los corazones para ir a evangelizar. La dimensión misionera nace de la entraña de la fe. Es Dios mismo quien llama y envía. La vocación no es algo añadido: es fruto del amor de Dios que llama.
“Aquí estoy, envíame” La llamada a una vida de especial consagración o al sacerdocio implica una respuesta de docilidad y confianza. Es el compromiso para dejar a un lado la tranquilidad de una vida más o menos acomodada, y salir al encuentro del otro para llevarle a Dios.

CARTEL
Jornadas. El IV Domingo de Pascua, domingo “del Buen Pastor”, se celebran dos Jornadas de carácter vocacional, con el fin de promover la oración y la colaboración para que Dios envíe nuevas vocaciones a su Iglesia y para que las vocaciones nacientes en los territorios de misión tengan los recursos necesarios para su formación y sostenimiento.
Fotografías:
La fotografía general, en el ángulo inferior derecho, visibiliza la alegría de quienes han decidido seguir al Maestro. Así nacen las vocaciones: en un ambiente de alegría, oración y comunión. Todos caminan juntos, compartiendo su fe.
Tres fotos de vocaciones: vocación al sacerdocio, para estar cerca del hermano; vocación a la vida consagrada, con un grupo de jóvenes que muestra su alegría después de haber respondido “Aquí estoy, envíame”; y vocaciones nativas, en un lugar de misión, que reflejan esa misma alegría tras descubrir que la vida recobra sentido si se entrega a los demás.
OBJETIVOS
Orar al Dueño de la mies para que siga enviando muchos obreros a su Iglesia.
Fomentar entre los jóvenes algunas disposiciones personales y grupales para que puedan escuchar la llamada de Dios y responder sin dilaciones.
Promover entre los fieles una eficaz colaboración con la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol, que atiende las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada en los territorios de misión.
Obtener fondos y ayudas económicas para el sostenimiento y la formación de estas vocaciones, a través de la financiación de “becas de estudio” y de “estipendios de misa” para formadores y profesores.


miércoles, 19 de abril de 2017

Presentación Jornada 2017

COMPROMISO CON LAS VOCACIONES

El cuarto domingo de Pascua es el día dedicado a la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Desde hace 54 años, en este domingo “del Buen Pastor” la Iglesia pide con confianza filial al Dueño de la mies que envíe nuevos obreros para anunciar el Evangelio y ser instrumentos de salvación, y le da gracias por las vocaciones que suscita entre los jóvenes. En España, a esta convocatoria se suma la Jornada misionera de Vocaciones Nativas, de la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol, que añade a aquella petición el compromiso por las vocaciones en los países de misión.

Para la preparación de esta gran Jornada vocacional, trabajan conjuntamente tres organismos eclesiales: la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades, encargada de ayudar a las diócesis en la pastoral vocacional; el Área de Pastoral Juvenil Vocacional de CONFER, que colabora con las instituciones religiosas en su empeño por suscitar y acompañar las vocaciones a la vida consagrada; y las Obras Misionales Pontificias, que se ocupan de cooperar con las Iglesias locales de los territorios de misión en el sostenimiento de sus vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa.


Al servicio de la Iglesia universal

Lo que da unidad y consistencia a la celebración conjunta de estas dos Jornadas es el carácter universal de cualquier vocación. Una llamada al servicio de la Iglesia no puede circunscribirse a unos límites geográficos e institucionales: cualquier vocación es, por esencia, una invitación a servir a la Iglesia donde ella necesita ser servida. Y es que, en el origen de una vocación, está la acción del Espíritu Santo; no se trata de una iniciativa particular. “Empujados por el Espíritu...”, comienza titulando Francisco su Mensaje para esta ocasión. Es el Espíritu de Dios quien llama y envía personas al servicio del Evangelio en el mundo. Que esta llamada no es un añadido a la fe y a la vida del cristiano, sino que está en su misma entraña, lo ratifica el hecho de que en todas partes están aflorando llamadas de muchos jóvenes a la vida consagrada y al sacerdocio.
Ahora bien: cada llamada vocacional que suscita el Espíritu solo puede ser identificada si hay una correspondencia en la disponibilidad de la persona para contestar: “¡Aquí estoy, envíame!”. Respuesta generosa y de entrega, que también ha de resonar en las instituciones eclesiales que asumen la responsabilidad de enviar estas vocaciones a otros lugares distintos de sus propias demarcaciones. La disposición generosa de los llamados no puede quedar truncada ni empequeñecida por el planteamiento egoísta de atender únicamente los propios ámbitos. Es tiempo para la audacia y el coraje que abren las puertas y empujan a quienes han dicho “sí” a que “vayan, sin miedo, para servir”, como alentaba el Papa en la JMJ de Río.


Ponerse en camino

El Espíritu, a través de Francisco, está invitando a quienes han recibido la vocación y a dichas instituciones eclesiales a ponerse en camino y salir al encuentro de los otros que están en las periferias geográficas y existenciales. Su llamada ha sido para ser enviados a anunciar que Jesús ha resucitado, más allá de las propias fronteras. Él, el Resucitado, camina a su lado y les da la fuerza y la alegría necesarias, dice con claridad el Santo Padre en su Mensaje. Cada vocación a la vida consagrada o al sacerdocio ha vivido la experiencia de un encuentro personal, que va calando en su corazón y que ha configurado su identidad. Es la vitalidad de la semilla que paulatinamente va desarrollándose en el interior de cada persona.
Vemos todo esto con claridad en la vocación de los misioneros, que no se guardan para sí ni para su entorno la Palabra y la salvación que han recibido. Gracias a su labor y generosidad, muchos seminarios y noviciados de los territorios de misión están hoy llenos de jóvenes que, una vez barruntado el amor, han abierto su alma a la llamada. Ayudar a estas vocaciones es una de las finalidades de la Jornada de Vocaciones Nativas.
El compromiso vocacional que anima esta doble Jornada es tarea común de toda la Iglesia: afecta a los pastores y responsables eclesiales; también, a las comunidades cristianas; pero, sobre todo, este compromiso vocacional está en cada cristiano. A cada uno de nosotros se nos pide oración, cercanía e incluso cooperación económica para ayudar en la formación de aquellos que son llamados al sacerdocio o a una especial consagración. El Pueblo de Dios ha de tener conciencia clara de que la Iglesia necesita de hombres y mujeres que entregan con radicalidad su vida al servicio de la misión. Y cuando una vocación aparece, la respuesta ha de ser de gratitud al Señor y compromiso para que aquella no se pierda por falta de recursos humanos, espirituales o materiales.




Anastasio Gil (OMP)
Maricarmen Álvarez (CONFER)
Sergio Requena (CEE)


jueves, 14 de abril de 2016

Dos jornadas vocacionales

El próximo 17 de abril se celebran conjuntamente la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas bajo el lema "Te mira con pasión"
Estas jornadas vocacionales se celebran el domingo del “Buen Pastor”, un día dedicado a las vocaciones para que nuestras Iglesias asuman el compromiso de ser seno materno para las vocaciones, como don del Espíritu Santo.
La Conferencia Episcopal ha acordado que, a partir de este año, la Jornada de Vocaciones Nativas, que sostiene la Obra de San Pedro Apóstol, se celebre en España el IV Domingo de Pascua, coincidiendo con la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.
Desde hace 53 años, este domingo “del Buen Pastor” la Iglesia universal intensificaba su oración por el nacimiento, crecimiento y maduración de las vocaciones de especial consagración.

A la vez, desde los ámbitos territoriales de la misión llegaban noticias de las numerosas vocaciones que Dios suscitaba, como manifestación explícita de que la palabra sembrada por los misioneros y misioneras —con empeño paciente y perseverante, a veces hasta el martirio— estaba dando su fruto. Por la convergencia de objetivos, era lógico que estas dos Jornadas coincidieran en el mismo domingo.

Invertir en vocaciones

lunes, 11 de abril de 2016

TE MIRA CON PASIÓN

El 17 de abril se celebrará la Jornada Mundial de Oración y la Jornada de Vocaciones Nativas. Por primera vez en España, la vocación universal se celebra en una sola Jornada. Aquí y allí. En España y en la Misión. En una única Jornada se celebran dos realidades.



La Conferencia Episcopal ha acordado que, a partir de 2016, la Jornada de Vocaciones Nativas, que sostiene la Obra de San Pedro Apóstol, se celebre en España el IV Domingo de Pascua, coincidiendo con la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Desde hace 53 años, en este domingo “del Buen Pastor” la Iglesia universal intensifica su oración por el nacimiento, crecimiento y maduración de las vocaciones de especial consagración. A la vez, desde los ámbitos territoriales de la misión llegaban noticias de las numerosas vocaciones que Dios suscita, como manifestación explícita de que la palabra sembrada por los misioneros y misioneras da su fruto. Por la convergencia de objetivos, era lógico que estas dos Jornadas coincidieran en el mismo domingo.

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LEMA. “Te mira con pasión”

Inspirado en la vocación de Mateo, muestra que las vocaciones son los “Mateos” de nuestro tiempo. La pasión con que Cristo mira mueve al joven a entregarse y tener así compasión con los demás. La vocación, por lo tanto, tiene dos movimientos:

1.      La mirada amorosa de Cristo, que enamora al joven, y le invita a dar un sí para toda la vida (“Te mira con pasión”)

2.      Ese sí conlleva una entrega a los demás, como un amor misericordioso (“compasión”)

viernes, 8 de abril de 2016

Dejémonos mirar por el Señor

En su Evangelio, San Mateo nos cuenta cómo fue el encuentro que marcó su vida; él nos introduce en un “juego de miradas” que es capaz de transformar la historia. Un día, como otro cualquiera, mientras estaba sentado en la mesa de recaudación de los impuestos, Jesús pasaba, lo vio, se acercó y le dijo: “«Sígueme». Y él, levantándose, lo siguió”.


Jesús lo miró. Qué fuerza de amor tuvo la mirada de Jesús para movilizar a Mateo como lo hizo; qué fuerza han de haber tenido esos ojos para levantarlo. [...] Lo miró con ojos de misericordia; lo miró como nadie lo había mirado antes. Y esa mirada abrió su corazón, lo hizo libre, lo sanó, le dio una esperanza, una nueva vida [...]. Es nuestra historia personal; al igual que muchos otros, cada uno de nosotros puede decir: yo también soy un pecador en el que Jesús puso su mirada. [...]
Después de mirarlo con misericordia, el Señor le dijo a Mateo: «Sígueme». Y Mateo se levantó y lo siguió. Después de la mirada, la palabra. Tras el amor, la misión. [...] La mirada de Jesús genera una actividad misionera, de servicio, de entrega. [...] Su mirada transforma nuestras miradas, su corazón transforma nuestro corazón. [...]
Dejémonos mirar por el Señor en la oración, en la eucaristía, en la confesión, en nuestros hermanos, especialmente en aquellos que se sienten dejados, más solos. Y aprendamos a mirar como Él nos mira.

Papa Francisco
Homilía durante su viaje a  Cuba
21 de septiembre de 2015 la fiesta de san Mateo


La mirada de Jesús genera una actividad misionera, de servicio, de entrega.
Su mirada transforma nuestras miradas; su corazón nuestro corazón

jueves, 7 de abril de 2016

LEMA JORNADA VOCACIONES NATIVAS 2016

"Te mira con pasión" Jornada de oración por las Vocaciones y Jornada de Vocaciones Nativas
Esta jornada es un día para que nuestras Iglesias asuman el compromiso de ser seno materno
para las vocaciones, como don del Espíritu Santo.

“Te mira con pasión”
 “Te mira... Toda vocación en la Iglesia tiene su origen en la mirada compasiva del Señor.
Conversión y vocación —dos caras de una sola moneda— se implican mutuamente a lo largo de
la vida del discípulo misionero. La mirada de Jesús, con toda su fuerza de amor, genera una
actividad misionera, de servicio, de entrega.

... con pasión” Pasión capaz de vencer la indiferencia y el individualismo. Dejemos que la
mirada de Jesús recorra nuestras calles y nos devuelva la alegría, la esperanza, el gozo de la
vida: “Nada en Él es falto de compasión” (MV 8).

CARTEL


Jornada. Domingo del Buen Pastor, día para que nuestras Iglesias asuman el compromiso de
ser seno materno para las vocaciones, como don del Espíritu Santo. Jornada de oración y
cuidado solícito para el discernimiento, la maduración y el reconocimiento público de cada
vocación.

Vocaciones. Dos rostros reflejan la alegría de haber sido llamados para compartir el amor de
Dios con los otros hermanos, en el seno de la comunidad cristiana. Esta, la comunidad, es el
hogar y la familia en que nace la vocación, porque toda ella es con-vocación.

Universalidad. Nadie es llamado exclusivamente para una región, un grupo o un movimiento
eclesial, sino al servicio de la Iglesia y del mundo. “Un signo claro de la autenticidad de un
carisma es su eclesialidad, su capacidad para integrarse armónicamente en la vida del santo
Pueblo fiel de Dios para el bien de todos” (EG 130). Disponibilidad para servir a la Iglesia
donde ella lo necesite (cf. Hch 13,1-4).

martes, 7 de abril de 2015

Vocaciones Nativas

¿Qué es la Jornada de Vocaciones Nativas?

La Obra Pontificia de San Pedro Apóstol se ocupa de la formación de casi 73000 seminaristas y más de 6000 novicios y novicias en su primer año académico.

El 37,20 % de las circunscripciones en las que se organiza la Iglesia Universal, son Territorios de Misión. Y aunque el 40,58% de la población mundial vive en estos territorios, solo 16 de cada cien católicos del mundo se encuentran en ellos. Y se trata de iglesias que todavía no son capaces de mantenerse por sí mismas, y reciben por tanto la ayuda de la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol.
Durante el año 2014 se recaudó a nivel universal 20.724.032 euros. Las ayudas llamadas ordinarias (dedicadas exclusivamente a atender la formación de seminaristas y novicios con nulos o escasos medios económicos) superaron los 16.487.000 euros. Por su parte, las ayudas extraordinarias destinadas a proyectos concretos, como la construcción y mantenimiento de los centros formativos, estuvieron por encima de los 2.500.000 euros.



Las ayudas de España


La ayuda de España a las Vocaciones Nativas que España ofreció en el año 2014 fue de 1.710.047 euros. La mayor parte destinada a África con 1.351.149 euros; Asia con 229.971 euros y  América con 128.926 euros. 

jueves, 2 de abril de 2015

Vocaciones Nativas 2015

¿Qué es la Jornada de Vocaciones Nativas?

Es la Jornada dedicada a la oración y la cooperación económica con los jóvenes que son llamados a la vocación sacerdotal o religiosa en los Territorios de Misión.

Estas vocaciones que surgen en los Territorios de Misión son la muestra de que el Evangelio ha arraigado plenamente en una cultura y tiene sus frutos propios.
Muy a menudo las vocaciones que surgen en los Territorios de Misión tienen serias dificultades para seguir adelante en su formación por problemas económicos. Es frecuente que un joven africano no pueda costearse los estudios del seminario; puede ocurrir que un convento en Asia a duras penas pueda mantener a las novicias que entran. San Juan Pablo II, consciente de la importancia de estas vocaciones, animaba a la Iglesia a ayudarles: “Pido al Señor que nadie llamado al sacerdocio o a la vida religiosa en tierras de misión quede excluido por falta de recursos materiales o económicos”. Es una nueva oportunidad para vivir la  caridad cristiana.

¿Cómo nació?

Estefanía y Juana Bigard, madre e hija, leyeron en 1889 una carta del obispo francés de Nagasaki, en la que contaba que los cristianos japoneses, por temor a la persecución, tenían miedo de acercarse a los misioneros extranjeros, lo que no ocurriría si los sacerdotes fueran naturales de su mismo país. Las dos laicas francesas comienzan una gran actividad para implicar a la Iglesia en el sostenimiento de las vocaciones en los Territorios de Misión. El Papa Pío XI asumió esta iniciativa privada como suya y de toda la Iglesia, y en 1922 le dio el carácter de “pontificia”.

¿Cuándo se celebra?


En España esta Jornada, promovida por la Obra de San Pedro Apóstol, se celebra el 26 de abril y coincide con la 52 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.